Cuando solo queda el sonido

itinerario sonoro

La llamada a la acción: crea tu primer podcast / Foto:
Sergiu Bacioiu, Flickr (CC BY-NC 2.0)

Vamos ciegos y sordos por nuestras ciudades. No es una observación en la distancia; lo pude comprobar muy de cerca. Cuando me vi a dos milímetros de una farola (rozando el golpe) por ‘culpa’ del Whatsapp, entendí el grado de mi discapacidad visual. Para la auditiva, necesité algo más de tiempo.

Acostumbrada como estoy a colocarme los auriculares cada vez que salgo a la calle, quizás veía como un mal necesario volverme un poco sorda si con ello lograba alejar los ruidos de las ciudades, principalmente el del tráfico.

Pero me había apuntado a un seminario sobre podcasting (creación de archivos de audio para su difusión en Internet) e inmediatamente, toda mi energía empezó a concentrarse en mis oídos.

Organizado por el aragonés Chusé Fernández, coordinador de TEA FM (Premio Ondas 2012 a la Innovación radiofónica), el taller era una clara llamada a la acción: crea tu primer podcast. Al elegir tema para el mío, no pude evitar acordarme de mi último post sobre la Torre Nueva de Zaragoza.

Fascinada como estaba todavía por la historia de ese monumento, pensé en su valor sonoro: su campana, que podía oírse en toda la ciudad, daba las horas y avisaba de desgracias, incendios e incluso, de ataques en tiempos de guerra.

En busca de nueva inspiración, fui a la plaza en la que habita hoy su ‘fantasma’ (hace más de un siglo que la torre fue demolida) como lo hizo para su reportaje en 1953 el gran cronista de la ciudad José Blasco Ijazo, a cuyas palabras daría después voz en mi grabación.

Blasco Ijazo escribió entonces en un periódico zaragozano: “En una tarde soleada del pasado diciembre, me he detenido en la plaza de San Felipe entre mudos testigos de la existencia de aquel destacado monumento [la Torre Nueva]”.

Uno de esos testigos, la iglesia de San Felipe, había quedado menos mudo hacía sólo unos meses al recuperar su toque de campanas. Mi visita parecía una buena oportunidad para escuchar lo que tenía que contar. Entré e improvisé una conversación con el párroco, Sergio Blanco.

Aunque hablamos de la Torre Nueva y me recordó que la campana que ahora da las horas en su iglesia perteneció al desaparecido monumento, la charla nos llevó a una pequeña reflexión sobre el patrimonio sonoro de las ciudades.

Blanco lamentó que hoy no se entienda el toque de las campanas. Es un “lenguaje perdido”, me comentó, y ahí empecé a entender el grado de mi discapacidad auditiva.

Posiblemente, el párroco también se dio cuenta de mi ‘sordera’ pues enseguida me recomendó hablar con un campanólogo (sobre esto habrá próxima entrega) para aprender a identificar los diferentes sonidos de las campanas y sus significados.

Tras nuestro pequeño encuentro, salí de la iglesia con un deseo urgente por escuchar campanas. Curiosamente, cuando días más tarde me acerqué a la iglesia de San Felipe a grabarlas, mi ligero retraso me hizo captar el sonido a la carrera.

Corría tras algo que iba a repetirse una hora más tarde, todos los días… Pero la precipitada grabación tenía, quizás, su sentido. Ese sonido, en ese momento, era para mí la Torre Nueva.

Una abstracción que no entiende de placas conmemorativas y aún así, el recuerdo más vivo que hoy tiene Zaragoza de su mítico monumento en la misma plaza en la que se erigió hace ya más de 5 siglos.

Un sonido fue y un sonido es todo lo que queda.

Laura Gil

Periodista curtida en la comunicación on/offline en España y Estados Unidos. Genero contenidos para marcas, medios de comunicación y agencias. Aprendizaje continuo sin perder de vista lo esencial: las buenas historias.

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4 Respuestas

  1. Laura Gil dice:

    Es verdad, Carlos, ha sido larga la espera! Muchas gracias a ti por seguir siempre tan fiel a las historias del blog y compartir tus recuerdos. Hay sonidos que no se olvidan…

  2. Carlos dice:

    ¡POR FIN! (Tanto tiempo esperando otro blog).Mucho más que interesante…Me ha traído recuerdos de mi infancia y juventud en mi ‘pueblico’. Allí tampoco ahora se escuchan los sonidos de la campana más grande del valle (eso al menos decían los que más sabían). Y la primera vez que la hice tañer durante una procesión… Continúa enseñándonos ‘recuerdos’ tan lindos. Y muchas gracias.

  3. Laura Gil dice:

    Gracias!

  4. Kong dice:

    Muy intersante