La hamburguesa que te lleva a la Zaragoza desaparecida

"americanos en zaragoza"

Imagen antigua del bar de bocadillos Nevada en Zaragoza / Foto: Facebook del Nevada


Después de una charla sobre Estados Unidos en la Universidad de Zaragoza, ir a cenar al Nevada parecía una opción lógica. Por cercanía física y por el nombre del bar de bocadillos de la Plaza San Francisco. Fui allí guiada por el entusiasmo de un historiador que me informaba de la conexión del lugar con la instalación de la base militar americana en Zaragoza en los años cincuenta. Pronto descubrí que éste era un legado del que el propio local hacía buena gala.

En el papel que envolvía mi hamburguesa podía leerse un texto que explicaba que un cocinero americano de la base fue quien en 1957 les enseñó y les dio la receta de sus afamadas hamburguesas, “siendo de esta forma uno de los pioneros en España”. Dos peculiaridades de la época dieron una personalidad especial a las mismas. “La forma de nuestras hamburguesas es alargada ya que al no haber panecillos redondos hubo que amoldarse al pan de la época. Además, la inexistencia de kétchup nos llevó a elaborar una salsa de tomate casera que perdura hasta hoy en día”, decía el texto.

Este testimonio de fusión cultural procedente de la España del franquismo activó mis sentidos mucho antes de meterle un buen bocado a la hamburguesa. Me vino a la cabeza la famosa frase que dice que el periódico de hoy sólo sirve para envolver el pescado mañana. En esta asociación de ideas entre el mundo de las letras y el de la comida, pensé en el recorrido inverso que estaba a punto de realizar. El envoltorio de la hamburguesa me estaba conectando ya con una parte importante de la historia reciente de la ciudad, una Zaragoza desaparecida.

Los americanos en Zaragoza: 1954-1992
Casi cuarenta años estuvieron las tropas de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos (USAF) en Zaragoza. Para los expertos en la dimensión cultural de esta presencia extranjera en España, el periodo verdaderamente significativo es el anterior a la llegada de la democracia, las décadas de los 50 y 60, puesto que en estos años la base militar suponía una de las pocas vías de apertura al mundo exterior que tenían los zaragozanos.

¿Cómo impactó esta presencia americana en sus gustos, costumbres, ocio? No se puede sobredimensionar su papel ya que la base era una pequeña ciudad autosuficiente y esto incidía en el número e intensidad de los intercambios. Pero encontramos algunos datos que dan una idea de la posible huella que dejaron en Zaragoza.

Bares y cafeterías
Los empresarios de la época buscaron la manera de atraer al nuevo flujo de clientes de la base militar, con más capacidad de gasto que los locales, mediante la creación de bares y cafeterías de nombres familiares para los recién llegados y con una oferta culinaria adaptada a sus paladares como ya vimos en el caso del Nevada.

En la revista de la Universidad de Zaragoza ARTigrama, al hilo de un artículo sobre una obra mural de la Facultad de Filosofía y Letras, el catedrático Manuel García Guatas indica: “La presencia de las tropas yankees en Zaragoza bautizará con nombres estadounidenses (aunque elegidos entre los más hispanos) nuevos bares como el NEVADA (1957), donde se pudieron tomar las primeras hamburguesas al estilo americano y los entonces chocantes perritos calientes; no muy lejos, el FLORIDA (también abierto en 1957); en las populares calles del Tubo, el TEXAS; y al comienzo del elegante paseo de la Independencia, la «Cafetería-heladería-marisquería» LAS VEGAS, que, abierta en septiembre de 1955, tenía cocina americana y una afamada pastelería y fue lugar de cita y referencia para zaragozanos y forasteros”.

Según detalla la revista Andalán, el Texas fue en realidad fundado en 1946, con antelación a la construcción de la base, pero la elección del nombre americano fue, sin duda, un acierto visionario. Sus bravas, calamares, boquerones albardados y demás especialidades se siguen disfrutando hoy entre sus paredes decoradas con matrículas americanas.

Ocio
Una de las consecuencias más curiosas de la presencia americana en la base de Zaragoza fue la introducción del juego de bolos, convirtiéndose la capital aragonesa en pionera en este aspecto en España. Así lo recogió la exposición “Zaragoza desaparecida”, celebrada entre finales de 2012 y principios de 2013 en el Centro de Historias, que además apuntó al cambio provocado por la llegada de soldados estadounidenses en otra actividad de ocio: el billar.

Según esta muestra, muchos locales en el Coso, el Tubo, o la Calle San Miguel ofrecían en Zaragoza tacos y bolas para jugar al billar de carambolas o francés y acabaron implantando el billar americano, el habitual hoy en día, para satisfacer a sus nuevos clientes.

Sergio Artiaga, comisario de dicha exhibición, comentó a El País que la presencia americana supuso un vuelco en el ocio de Zaragoza entre la posguerra y el fin del franquismo. Además de Madrid y Barcelona, la capital aragonesa destacó por su vitalidad en esos años y a ello ayudó la llegada de la base, señaló.

Música
La base de Zaragoza también propició un hito en la radiodifusión nacional: su radio fue la primera emisora de FM en España. Era esencialmente musical, describe la periodista Concha Roldán en su libro “Los americanos en Zaragoza”, y sirvió para abrir o dar a conocer determinados estilos, creadores y cantantes que causaban furor en Estados Unidos.

“Mientras por las emisoras españolas sólo se podía oír a finales de los años cincuenta, como consecuencia de la censura, boleros, rancheras, canciones castizas muy propias o folclore, gracias a la emisora de la base se pudo escuchar por primera vez a leyendas de la canción como Elvis Presley, Ray Charles o Paul Anka. El tener acceso a esta buena música hizo proliferar los transistores para sintonizar en FM el 89,7 del dial. Todavía hay personas que conservan grabaciones caseras de la música emitida por la radio norteamericana”, escribe Roldán en su libro publicado en 1998.

Matrimonios mixtos
Del contacto entre soldados americanos y jóvenes zaragozanas surgieron matrimonios y éstos, señalan los expertos, son fundamentales para entender la dimensión social y cultural de las relaciones internacionales. Muchas de sus historias están todavía por contar.

Varios años después de la marcha de los militares americanos de la base de Zaragoza, un programa de la cadena autonómica Aragón TV realizó entrevistas a antiguas empleadas y a soldados todavía residentes en la capital aragonesa y rescató algunos testimonios sobre estas uniones.

En el espacio televisivo, un soldado americano casado con una zaragozana cuenta que decidió quedarse Zaragoza tras la salida de las tropas para que sus hijas crecieran en esta ciudad a la que, por cierto, daban el sobrenombre de “Windy City” (ciudad ventosa).

Las familias biculturales fueron incluso fuente de inspiración para la propaganda americana en España. En el libro “Guerra Fría y propaganda“, el historiador Pablo León Aguinaga explica que los propagandistas norteamericanos crearon a mediados de los cincuenta la radionovela “Bob y María” (personajes que formaban un matrimonio mixto), que se emitía por Radio Nacional de España y Unión Radio.

En ella, relata León Aguinaga, un militar americano y una mujer española se embarcaban en sucesivos viajes por la geografía y las costumbres americanas con el objetivo de trasladar a los hogares españoles la idea de que los modos de vida y gentes de ambos países eran más que compatibles a pesar de las lógicas diferencias culturales.

Una ficción tan real como la hamburguesa alargada con salsa de tomate y no kétchup que me disponía a comer. En el primer bocado me llevé más de 50 años de historia.

Laura Gil

Periodista curtida en la comunicación on/offline en España y Estados Unidos. Genero contenidos para marcas, medios de comunicación y agencias. Aprendizaje continuo sin perder de vista lo esencial: las buenas historias.

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5 Respuestas

  1. isabel dice:

    Yo también recuerdo las hamburguesas de Nevada , lo que nadie ha mencionado son los perritos calientes de la planta baja de Galerías Preciados.

  2. Pilar dice:

    Me ha encantado tu investigación sobre las hamburguesa, y ver la fotografía del antiguo Nevada, ¡¡ parece mas grande!! que cuando iba con mi marido y teníamos que dejar el carrito en la calle.
    Gracias, porque a las que nos gusta la cocina ,fotografía y recorrer lugares interesantes, ver documentos y blog como el tuyo nos dan ganas de seguir trabajando en el nuestro.

    • Laura Gil dice:

      Muchas gracias por tus palabras, Pilar. Desconectada como he estado en este caluroso julio, regresar de vacaciones y leer mensajes como el tuyo anima muchísimo y da fuerzas para continuar. Me alegra mucho que este post te haya traído buenos recuerdos. Enhorabuena también por vuestro blog “Un caldo y un clic”, qué hambre me ha entrado con vuestras fotografías!! Nos seguimos encontrando en la blogosfera 😉

  3. Carlos dice:

    Con ganas de comer esa ‘hamburguesa alargada con salsa de tomate’ y de recorrer los bares Nevada, Florida, Texas, Las Vegas, acompañado por Laura, para que también yo pudiera compartir un bocado de 50 años de historia de la ‘Cesaraugusta’ romana, española, americana e internacional, al fin y al cabo, como siempre he creído reconocer en esta Zaragoza actual. ¡Un lujo leer este blog! Espero pronto el siguiente.

    • Laura Gil dice:

      ¡Un lujo leer comentarios tan entusiastas! Muchas gracias, Carlos. Nos vamos de ruta en tu próxima visita y así pruebas la hamburguesa.

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