Escribir un blog: ¿Por dónde empiezo?

"escribir blogs"

Escultura El Alma del Ebro, Zaragoza / Foto: Laura Gil


Soy consciente de que ésta es la primera entrada de mi blog, quizás demasiado consciente. Eso me ha llevado a tener un documento de word guardado en mi computadora con el título “primerpost.doc” y perfectamente vacío, en blanco, durante algunas semanas. Escribo contenidos en Internet todos los días pero no es lo mismo hacerlo para otros que emprender una aventura en solitario. Al menos en mi caso, he sentido de repente todo el peso de la escritura sobre mis hombros y he caído en ese terrible bloqueo que llega cuando uno no encuentra respuesta a la pregunta más temida: ¿por dónde empiezo?

Me alegra haber sentido ese vértigo a sólo semanas de impartir mi primera formación sobre creación de contenidos a un grupo de emprendedores de Zaragoza al cual pertenezco (La Colaboradora) porque así el día de la charla iré con una mejor idea de cómo ayudarlos (o eso espero). Este primer post ya es una demostración práctica de que del bloqueo ¡es posible salir!

Y, ¿cómo salí yo? Me permito contaros lo que he identificado como mi “momento inspirador”. Llegó cerca del mar, durante los primeros días del nuevo año. Celebraba el cambio de calendario haciendo algunas fotos a un 2015 dibujado en la arena de la playa. Me puse a formular deseos para el año que acababa de empezar y me acordé (como otras tantas veces) de este blog que hoy comienza.

Dibujo en la arena

Un 2015 dibujado en la arena me recibió al llegar a la playa / Foto: Laura Gil

Llegaron un par de personas a caballo a la playa. Se dirigían a la orilla pero los caballos se resistían a dar un solo paso hacia la inmensidad del mar. Los jinetes demostraron destreza suficiente para hacerlos avanzar. No fue sin esfuerzo. En el tira y afloja, tan pronto daban dos pasos para adelante como dos para atrás. Mi mirada quedó pegada a su movimiento pendular. Cuando finalmente llegaron a la orilla dejé de mirarlos pero fue inevitable escuchar el choque arisco, atropellado, de los caballos contra las olas.

No le di mayor importancia a todo aquello hasta que, ya en mi casa e inspirada por los propósitos del nuevo año, me senté con decisión frente a la computadora. Carpeta: Blog. Documento: primerpost.doc. Llegué a quejarme de la informática. Si en lugar de escribirlo en un procesador de textos hubiera empezado este post en papel, aparecería un texto largo lleno de tachones y eso haría más justicia a mi esfuerzo que ese blanco inmaculado que una vez más tenían que soportar mis ojos. Sin embargo, como yo había venido renovada después de mi visita al mar, hice callar esa voz interior y me puse a darle a la tecla.

La tecla de las letras y desgraciadamente… la tecla de borrar. La única diferencia en esta ocasión fue que mientras hacía y deshacía líneas en la página me acordé de la escena de los caballos. Yo, escribiendo y borrando; los caballos, avanzando y retrocediendo en la arena. Dos situaciones no enteramente equivalentes pero unidas, quizás, por un mismo sentimiento: el miedo.

Este post es mi forma de llegar a la orilla y enfrentarme al mar. Para afrontar nuevos proyectos, primero hay que sacarse de encima el miedo. ¡La aventura comienza!

Laura Gil

Periodista curtida en la comunicación on/offline en España y Estados Unidos. Genero contenidos para marcas, medios de comunicación y agencias. Aprendizaje continuo sin perder de vista lo esencial: las buenas historias.

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